Trabajo acompañando procesos terapéuticos desde un lugar centrado en la singularidad de cada persona. No hay una fórmula ni un protocolo único — hay una escucha atenta a lo que cada situación necesita.
Mi formación combina el enfoque cognitivo-conductual con herramientas sistémicas y de tercera generación. Pero más allá de las técnicas, lo que orienta el trabajo es la relación terapéutica: ese vínculo de confianza donde el cambio puede ocurrir.
Muchas personas llegan con la duda de si la terapia es para ellas. La primera entrevista existe exactamente para eso: para conocer su situación, entender qué está buscando y ver juntos si hay un camino posible.
Un espacio donde puede hablar de lo que le está pasando sin sentir que tiene que justificarse ni demostrar nada.
No hay un camino único ni un tiempo estipulado. El trabajo se construye en función de lo que usted necesita en cada momento.
La relación entre paciente y terapeuta es la herramienta más poderosa del proceso. Todo lo demás se construye sobre esa base.
La primera entrevista es un espacio para conocer su situación sin ningún compromiso de continuar.
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